EL PODER DE LA PROFECÍA AUTOCUMPLIDA: CÓMO AFECTA A TU VIDA

portada profecia autocumplida

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Una profecía autocumplida o autorrealizada es una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad.

Aronson, Elliot (1972). Introducción a la psicología social (1ª edición). EE.UU.: Alianza Editorial. p. 155.

En definitiva, una profecía autocumplida se da cuando las predicciones que hacemos sobre nosotros mismos o los demás acaban afectando en nuestras decisiones y la forma de interpretar los hechos, con lo que, la profecía acaba cumpliéndose y siendo real.

El origen de la profecía autocumplida

Aunque es un término muy utilizado en psicología general, fue el sociólogo Robert King Merton quién lo acuñó en el siglo XX en su libro Teoría social y estructura social. Merton lo define de la siguiente manera:

La profecía que se autorrealiza es, al principio, una definición «falsa» de la situación, que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva «verdadera».

El concepto de Merton deriva del teorema de Thomas, que señala que:

Si las personas definen las situaciones como reales, estas son reales en sus consecuencias.

De este modo, entra en juego el sesgo de la percepción y las creencias. Es decir, como sujetos no respondemos únicamente a la realidad objetiva, sino también a la percepción y sentido que le damos a esa situación. Y esto afecta a nuestro comportamiento, dando lugar al germen de la profecía autocumplida.

Vemos así cómo las creencias tienen un gran poder sobre la realidad. Estas son afirmaciones que influyen en nuestro pensamiento y conducta, aunque esa creencia en muchas ocasiones no esté demostrada o no sea realidad.

Sin embargo, para nosotros, creer algo lo convierte en real, sin comprobarlo.

Cómo se desarrolla una profecía autocumplida

Como hemos señalado arriba, la profecía autocumplida es un sesgo en la percepción.

Y es que, es normal que, como individuos, estemos constantemente lanzando juicios sobre nosotros y los demás, lo que hemos de tener en cuenta es que estos tienen un efecto. Porque, como hemos visto, pueden acabar afectando a nuestra conducta de modo que acaban condicionándola, tanto que se termina cumpliendo ese juicio o creencia.

Como individuos anticipamos hechos y consecuencias. Desde antes incluso de nacer, imaginamos de qué color tendrá los ojos nuestro hijo, qué carácter tendrá, a quién se parecerá.

Y una vez nacemos seguimos haciéndolo. Anticipamos hechos sobre nosotros mismos y sobre los demás. Estas creencias surgen de vivencias y experiencias, por lo que es habitual que al vivir situaciones similares reaccionemos según nuestra experiencia. Y de esta forma, construimos nuestra realidad basándonos en vivencias.

El problema surge cuando lo que anticipamos no tiene una base lógica o real, pero aún así nosotros anticipamos una conclusión.

Y esa predicción, aún estando basada en hechos no reales, tiene consecuencias en nuestro comportamiento y conducta. De modo que acaba cumpliéndose la predicción inicial, cumpliéndose la profecía.

Porque la expectativa o creencia respecto a unos hechos futuros hace que aumente la probabilidad de que estos sucedan.

El propio Robert K. Merton definió 3 hechos que provocan que se cumpla una profecía autocumplida:

  1. Tener una creencia falsa sobre un hecho o una persona.
  2. Actuar ante ese asunto o persona de manera que encaje con la creencia.
  3. El comportamiento de esa persona confirma la creencia.

Ejemplos de profecías autocumplidas

Vamos a ilustrar estos hechos con un ejemplo muy conocido de la novela Traficantes de dinero de Arthur Hailey. En un momento de la novela surgen rumores de que un banco va a quebrar. A partir de ahí, la gente se cree el rumor y empieza a retirar sus fondos del banco. De este modo, el banco acaba quebrando ante los retiros masivos de capital, cumpliendo la profecía.

Como vemos, el momento en el que la creencia falsa o rumor es tomado como real, afecta sobre el comportamiento de las personas haciendo que esta se acabe cumpliendo.

Pero podemos detectar miles de ejemplos en los que se produce la profecía autocumplida en nuestro día a día. Por ejemplo: imaginemos el efecto que puede tener en un niño que su padre le diga: te vas a caer. Ese juicio genera un efecto en el niño que afecta a su autoestima, le genera miedo y con toda probabilidad acabe cayéndose, cumpliendo la profecía.

O si pensamos que vamos a suspender un examen, por ejemplo, es probable que poco a poco vayamos perdiendo interés, estudiando menos y se acabe cumpliendo la creencia o predicción.

Como vemos, nuestras creencias y percepciones acaban modificando nuestro comportamiento y el de los demás, haciendo probable que se cumplan.

Profecía Autocumplida y Efecto Pigmalión

En cuanto al efecto pigmalión (del que hablamos en otro artículo del blog) funciona como una profecía autocumplida. En él veíamos cómo las expectativas y creencias de una persona pueden influir en las de otra.

De este modo, al afectarnos las expectativas externas en nuestras propias expectativas y  comportamiento, puede dar lugar a una profecía autocumplida.

El efecto pigmalión se investigó sobre todo en entornos educativos en los que las expectativas del docente afectan positiva o negativamente en la conducta y resultados del alumnado. Pero también en el entorno empresarial, en los que se ha observado que la autoestima y rendimiento de los subordinados varía según las expectativas que tengan los superiores respecto a cada uno de ellos. 

La diferencia básicamente entre la profecía autocumplida y el efecto pigmalión es que uno es internamente y el otro se produce externamente.

¿Qué efecto tienen las profecías autocumplidas en nuestra vida?

Ya hemos visto que las profecías autocumplidas se desarrollan más a menudo de lo que podemos imaginar en nuestro día a día.

Y hemos podido comprobar que no es magia que los hechos o juicios predichos se acaben cumpliendo. En realidad, se dan porque esos juicios o creencias afectan a nuestro comportamiento.

El principal problema viene dado por las creencias negativas y limitantes, que afectan a nuestra autoestima, ya que nos hacen cambiar nuestro comportamiento y llevarnos a un resultado negativo para nosotros y nuestra vida.

Por eso, hemos de tener cuidado con los juicios que realizamos hacia otras personas, ya  que pueden afectar a su autoestima y llevarle a cambiar su comportamiento hacia uno que le afecte negativamente. Por ejemplo, imaginemos el efecto que puede tener decirle a una adolescente que ha engordado o como veíamos antes, en el área de la educación, decirle a un niño que es “tonto”.

Y es que, nos guste o no, estamos más predispuestos a buscar evidencias que confirmen las creencias que a lo contrario.

¿Cómo solucionarlo?

Para que las profecías autocumplidas no afecten a nuestro día a día y a nuestro comportamiento, hemos de revisar nuestras creencias, sobre todo, como comentamos más arriba, las que tienen un efecto negativo. Y es que estas tienen un impacto importante sobre nosotros y nos empujan a una realidad que no nos favorece.

Estas creencias negativas, sobre nosotros o los demás, son dañinas y capaces de boicotear nuestra vida. El problema es que habitualmente son creencias muy arraigadas y es más complejo modificarlas o eliminarlas.

Para ello, hemos de intentar detectar esas creencias que predicen un final negativo y cambiar nuestro pensamiento por uno positivo, podemos cambiar ese final.

Es interesante, para ello, buscar ejemplos de situaciones que demuestren que la profecía no se ha cumplido, así podremos tener experiencias que nos ayuden a cambiar nuestras creencias respecto a ese juicio y hecho. Si vemos que hay personas que han conseguido cambiar el final que se había predicho para ellos por otro positivo, podemos pensar que somos también capaces de hacerlo.

Y como hemos visto, también es vital prestar atención a nuestro lenguaje. Las etiquetas negativas que usamos con otras personas o utilizan con nosotros, así como la forma en la que expresamos nuestros juicios de valor, condicionan el comportamiento y hemos de evitarlas o modificarlas.

Eliminar las creencias negativas que alimentan las profecías autocumplidas nos ayudará a ser más felices y libres. De este modo, nos veremos capaces de invertir esfuerzos en conseguir que esa profecía negativa no se cumpla. Y podremos así construirnos un futuro mejor y no abocado al fracaso.

Paula Cañeque

Psicóloga y coach

Especializada en Autoestima, Ansiedad, Inteligencia emocional, Pareja, Sexóloga y Dependencia Emocional.

Creadora del Programa Habla con Paula

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