GUÍA PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA

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“Paula… ¿cómo darte las gracias?… verás… no me había dado cuenta hasta qué punto mi autoestima ha condicionado mi vida… Crecí en un ambiente muy exigente y aunque a mí me parecía normal fue el caldo de cultivo de muchas actitudes y creencias que me limitaron. Sin apenas darme cuenta comencé a tener ideas de mí poco realistas, del tipo “no soy suficiente”, “no voy a conseguir…”, “no puedo…” … así que me fui conformando con cualquier cosa… Cuando aparecía alguna situación de mejora profesional (un ascenso) o personal pensaba que no iba a llegar a ser buena o que igual no lo merecía. Y lo peor de todo esto es que no era consciente de ello… Acudí a ti porque sentía que no avanzaba en mi vida y tenía una gran sensación de insatisfacción.

Mi mente y las sensaciones que tenía conmigo misma destruían todo lo bueno que había en mi, me sentía vacía y no sabía por qué. Con frecuencia, me metía en relaciones que, aunque era consciente que la persona no era compatible conmigo o bien me trataban mal, siempre los justificaba: “es que ha tenido una infancia dura” “es que no sabe expresarse” “es muy suyo” y era yo la que me adaptaba a cada una de mis parejas. Sin pensar si me hacían feliz o no. Entrando en relaciones tóxicas que no me llevaba a ningún sitio.

Mi autoestima baja afectó a la mayor parte de las áreas de mi vida, hasta el punto de que llegué a relacionarme poco por miedo al rechazo, a involucrarme en nuevo proyecto por miedo a fracasar y que se dieran cuenta de que no era buena. En definitiva, “me fui creando una idea sobre mí, distorsionada y nada realista”.

Invertir en mí, trabajar en mi autoestima, expresar todo lo que llevaba dentro, tomar contacto con mis emociones e incertidumbres ha sido una de las mejores cosas que he podido hacer, me ha permitido verme como realmente soy. Contigo he aprendido a valorarme, a respetarme y a aceptarme. Trabajar en mi autoestima ha sido un plus de vitalidad”

Anónimo

Llevo ejerciendo la psicología y tratando los problemas derivados de una baja autoestima hace más de 15 años. Soy testigo directo del impacto y el sufrimiento que supone a quienes la padecen. Convirtiendo a la persona en su peor enemigo.  

La carta que has leído está escrita por una chica que participó en una de las ediciones del Curso de Autoestima Cree en ti. Ella habla concretamente del impacto que le ocasionó tener baja la autoestima.

 La baja autoestima es como una sombra que se adentra en lo más profundo de nuestra mente, proyectada por la educación que hemos recibido, por el trato y la desafección que hemos sentido.

Cuando una persona sufre baja autoestima, se habla mal a sí misma, es una constante desaprobación, un no vales lo suficiente. Se focaliza en lo que salió o podría salir mal. Los pensamientos negativos son una constante. Se compara con los demás y nunca sale bien parada. Cuando le hacen un cumplido lo pasa por alto, es como si no fuera con ella. Sus relaciones de pareja no llegan a ser lo que soñó, y en general parece que las prioridades de los demás están antes que las suyas. Se cuida, pero se siente poco atractiva, nunca llega a pasar el listón.

Todo esto la lleva a sentirse insegura de sí misma, a buscar la aprobación de los demás, y siente su paso por la vida como si andará de puntillas, para que no se note que está ahí.

La cosa, lamentablemente, no queda ahí. Tiene más predisposición a padecer ansiedad, estrés, bloqueos y hasta sufrir episodios depresivos.

Como experta en autoestima, me gusta usar el símil de la sombra, porque las personas que sufren de baja autoestima ven los síntomas, lo que les duele, pero no son consciente del impacto que les supone en su vida y del enorme bloque que los proyecta. Ese es mi trabajo como psicóloga, ver lo que hay detrás de las sombras y ayudar a la persona a superar su baja autoestima, a que tomen las riendas de sus vidas, a ser más consciente de sí misma para allanar el camino hacia una vida plena conectada con su esencia a través de un auténtico desarrollo personal.

Pero antes que nada, vamos a aclarar….

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?

Uno de los científicos que más ha investigado en autoestima, P. J. Robson (1989), la definía como «el grado de acuerdo y aceptación que resulta de la evaluación que las personas hacen de su valía, atractivo, competencia y habilidad para satisfacer sus propias aspiraciones (e.g. competente, valioso, orgulloso)».

Según esta definición, las personas aspiramos a ser competentes en la vida, con el propósito de alcanzar los objetivos que nos propongamos. Queremos darle un sentido a nuestra existencia de eficacia. Para ello examinamos nuestras capacidades, como si de herramientas se tratasen, para ver si podemos superar los retos que nos planteamos. Del resultado, positivo o negativo, de tal evaluación resultará una autoestima sana, que nos hará sentir seguros para desarrollar nuestros propósitos o una baja autoestima, que nos bloqueará y nos hará sentir incapaces de cualquier logro.

Y es que los psicólogos y psiquiatras tanto del ámbito científico como terapéutico sabemos que la autoestima es un factor clave en el desarrollo de un buen equilibrio emocional, sinónimo de buena salud mental y de relaciones sociales saludables.

De ahí mi empeño, en que todas las personas puedan tener una autoestima sana, independientemente de su sexo, cultura, trabajo u objetivos en la vida.

Soy plenamente consciente que si una persona no satisface la necesidad de autovaloración de forma eficiente, tendrá grandes dificultades para cubrir la realización de todo su potencial humano.

Se podría decir que la autoestima es la base para un buen desarrollo humano, no solo porque permite tener una mayor flexibilidad psicológica del mundo y de sí mismo, sino porque impulsa a realizar acciones que nos proyectan hacia la persona que deseamos ser. Además nos apoya para hacer frente a los desafíos de la vida, así como materializar las ilusiones o aspiraciones que nos hacen sentir satisfechos.

A lo largo de la historia y de los sucesivos estudios entorno a la autoestima han habido muchas definiciones que ha aportado claridad tanto en el concepto en sí como en su impacto en el ser humano. Pero si tuviera que elegir una definición me quedaría con la de Mckay y Fanning (1999). 

Según estos autores, la autoestima se refiere al concepto que se tiene de la propia valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre sí mismo ha recabado el individuo durante su vida. Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se conjuntan en un sentimiento positivo hacia sí mismo o por el contrario en un incómodo sentimiento de no ser lo que se espera.

Para los autores, uno de los principales factores que diferencian al ser humano de los demás animales es la conciencia de sí mismo; es decir la capacidad de establecer una identidad y darle un valor.

En otras palabras, el individuo tiene la capacidad de definir quién es y decidir si se gusta o no. El problema de la autoestima está en la capacidad humana de juicio. El juzgarse y rechazarse a sí mismo produce un enorme dolor, dañando considerablemente las estructuras psicológicas que literalmente le mantienen vivo.

Cuando hablamos de autoestima es inevitable pensar en el amor propio. Sin embargo, es un constructo complejo que se compone de diversos factores y de aspectos vitales tantos personales como sociales en la vida de la persona que influyen en su construcción. Es importante en todas las etapas de la vida, pero lo es de manera especial durante la infancia y adolescencia ya que es la cuna de todas las creencias y relaciones que vamos a ir desarrollando.

¿Por qué es importante la autoestima?

La importancia de la autoestima es vital en la vida de las personas ya que tiene un impacto directo tanto en el área personal, profesional y social. Desarrollar un buen autoconcepto va a favorecer la propia identidad, que será el marco de referencia desde el cual interpretamos la realidad externa y la propia experiencia, influyendo en el rendimiento, en las expectativas, la motivación y en el equilibrio mental.

Tener una buena autoestima equivale a tener un plus de vitalidad y de confianza. Es el reflejo de los juicios sobre nuestras capacidades y habilidades para afrontar los desafíos de la vida y por ende superar las adversidades. Es un protector que nos hace más fuertes para afrontar los retos. En definitiva, ser más resilientes.

Desarrollar una autoestima sana nos permite sentirnos aptos, capaces y valiosos con lo que facilita cualquier proceso de toma de decisiones. Cuando una persona tiene baja autoestima, el hecho de tener que tomar decisiones le sitúa bajo el foco del estrés o la incertidumbre provocando en ella inseguridad.

Además, la autoestima tiene un impacto en las relaciones con la familia, amigos, compañeros de trabajo y vecinos… Cuando una persona posee una autoestima sana no teme por lo que van a decirle, ni busca constantemente la aprobación de los otros. Es decir, las personas con una buena autoestima, saben poner limites, expresan sus necesidades, gestionan sus emociones y mantienen una relación saludable con los demás porque comienzan por tener una relación saludable consigo mismas. Es decir, mantienen una relación con los otros desde la igualdad.

Tiene un impacto directo sobre nuestras emociones. Una persona con una autoestima sana es más consciente de sí misma, sabe gestionar sus emociones (miedo, frustración, rabia, tristeza…) según las situaciones, confiando en sus capacidades y adaptándose a las adversidades.

En definitiva podemos decir que la autoestima tiene un impacto en…

  • La motivación.
  • Hace que las personas se sientan más conectadas con su potencial.
  • La persona tiene mayor amor propio.
  • Se enfrenta a la vida con seguridad.
  • Comprende sus necesidades.
  • La persona cuida su salud.
  • Sabe poner limites.

Conceptos relacionados con la autoestima

Hay varios elementos que forman parte de la autoestima y que curiosamente comienzan por “auto”. Si lo dibujásemos en una pirámide en la cúspide tenemos el concepto de autoestima y después continuaría con autoconfianza, autorrespeto, autoaceptación, autoevaluación, autoconcepto, autoconocimiento. Cada una de ellas forma parte de todo un sistema que se va forjando a través de nuestro propio desarrollo.

Autoconfianza

Se trata de la creencia en uno mismo a través del pensamiento y las emociones.  Es la convicción de que podemos afrontar los desafíos de la vida, tener éxitos y poder enfrentarnos a nuestro día a día.

Tener autoconfianza requiere dosis de realismo de nuestras propias capacidades, con el fin de poder tener la autocrítica constructiva que nos hace mejorar.

Autorrespeto

El autorrespeto está relacionado con honrar nuestro propio valor como personas, preservar nuestra dignidad y enorgullecernos de nuestras habilidades.  

Básicamente, tener respeto por uno mismo significa creer que somos dignos de ser tratados justamente y con cortesía. Además, tiene un elemento muy interesante que es el cómo te tratas a ti mismo.

Las personas que carecen de autorrespeto, a menudo son objetivo de personalidades narcisistas y ególatras que disfrutan utilizándolas. Sin autorrespeto, las personas son más vulnerables a ser manipuladas, caer en manos de maltratadores y personas abusadoras. 

Cuando una persona carece de autorrespeto tiende a desconectarse de sus necesidades, hará excesivos sacrificios personales por su entorno, se dejará pisotear y usar, renunciará a sus sueños y vivirá en un miedo constante.

Tener autorrespeto afecta a todas las áreas de la vida, desde amistades y relaciones personales hasta los diferentes compromisos laborales o de vecindad…Cultivar y desarrollar el autorrespeto garantiza que te traten bien, que puedas acceder a oportunidades que la vida te da, que tus necesidades y deseos sean escuchados. En definitiva, tener una relación con los demás desde la igualdad.

Aquí tienes algunas preguntas que te pueden ayudar a explorar si tienes un buen autorrespeto:

  • ¿Con qué frecuencia cuidas tu aspecto físico?
  • Cuidas tu salud: ¿haces deporte, te alimentas conscientemente, descansas las horas que necesitas, acudes al médico a tus revisiones anuales…?
  • ¿Sabes decir que NO?
  • ¿Pones límites en relaciones abusivas o en faltas de respeto?
  • ¿Te hablas con respeto a ti misma?
  • ¿Ante diferentes situaciones te sientes libre para expresar tus necesidades y deseos sin miedo a lo que puedan pensar?

Autoaceptación

La autoaceptación, como su nombre indica, es el estado en que nos aceptamos completamente a nosotros mismos. Tanto lo bueno como lo malo. Morgado (2014) lo definió como “la aceptación individual de todos los atributos, tanto positivos como negativos”

Una verdadera autoaceptación implica poder abrazar tanto los aspectos positivos, como los negativos y menos deseables de nosotros mismos. Se trata de ser conscientes de todos tus defectos y virtudes, sin la emisión de juicios de valor sobre ello ni de cómo eres. Es decir, ser capaz de ser objetiva acerca de tus fortalezas y debilidades sin comprometer tu verdadera esencia y autoestima.

Con frecuencia, la autoaceptación suscita polémica y muchas personas la encuentran imposible. Ya que están instaladas en la autocrítica destructiva cuando comenten el más mínimo error. La idea que hay detrás es la de juzgar con dureza los errores con el fin de no cometerlos más, sin embargo, es tremendamente perjudicial para la estabilidad emocional así como no favorece la flexibilidad psicológica, tan necesaria para entender la vida.

Por ejemplo: en nuestra propia historia nos hemos podido enfrentar a situaciones o haber cometido errores con personas en el pasado que no nos hacen sentir orgullosos de nosotros mismo: en este caso, se trataría de aceptarlo, asumirlo y que todo ello nos sirva para mejorar en el futuro.

En pocas palabras, la autoaceptación consiste en comprender que tu valor como persona está separado de tus acciones y cualidades. Significa estar en paz con todo tu ser.

Autoevalución

La autoevaluación está relacionada con la necesidad de valorarse en conjunto: actitudes, capacidades, estilo de vida, comportamientos. En definitiva, es ser capaz de juzgar las diferentes dimensiones y áreas de tu vida que te permiten tener una idea general de cómo te encuentras en general.

¿Te atreves a un chequeo? Aquí tienes una herramienta muy eficaz.

Herramienta muy eficaz para hacer una autoevaluación

Hay una herramienta muy popular que desde el coaching permite tener una idea clara acerca de la satisfacción que tenemos en las diferentes áreas de la vida. Se conoce como “La Rueda de la Vida”.

Se trata de una rueda en donde en el centro está el cero de satisfacción de la persona en cada una de las dimensiones que se están valorando y en el otro extremo de la línea está el nivel máximo, diez, de satisfacción. Puede estar dividida en tantas dimensiones como las que se quieran evaluar: profesión o negocio, finanzas/dinero, salud, familia, amigos, pareja, crecimiento personal, ocio/diversión, imagen personal, ambiente físico….

Aquí tienes un ebook gratuito para que puedas hacer una evaluación con esta herramienta potente. (poner un banner con el enlace hacía el ebook).

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Autoconcepto

Se podría definir el autoconcepto como la idea general que tiene una persona sobre quién es… en todas sus dimensiones: física, emocional, social, espiritualmente y en cualquier otro termino que forme parte de quienes somos. Se va formando a medida que vamos creciendo y teniendo más conocimientos de nosotros mismos.  

El autoconcepto hace referencia al conjunto de ideas con las que manifestamos nuestra identidad. No es otra cosa que la percepción que tenemos de nosotros mismos. En psicología ese sentido del yo tiene un término específico: autoconcepto.

El psicólogo evolutivo R.B. Burns define el autoconcepto como “el conjunto de percepciones, ideas u opiniones que el individuo tiene de sí mismo; independientemente de que sean falsas o verdaderas, objetivas o subjetivas y estas opiniones le permiten describirse a sí mismo”.

Si durante unos segundos comenzaras a preguntarte “¿quien eres?” o ¿qué te hace ser la persona que eres? qué dirías….

Soy una psicóloga apasionada de mi profesión, soy una buena amiga de mis amigas, soy inteligente y dinámica, soy alegre y jovial…

Ahora bien, si tomáramos cada una de las áreas vitales para describirte qué dirías…aspecto físico, cómo te relacionas con los demás, el tipo de personalidad que tienes, cómo te describirías en las tareas cotidianas, cómo te percibes a ti misma en el ámbito sexual, qué dirías sobre tu capacidad para aprender y crear….

Una de las etapas en donde se ve más claramente el desarrollo de autoconcepto es en la adolescencia. Ya que, entre los 12 y 23 años juega un papel muy importante el sentido de sí mismo y de la identidad. El adolescente, se compara con los demás y desarrolla la base de un concepto que puede determinar el resto de su vida.

Autoeficacia

Tengo que reconocerlo, me encanta este termino. Para mí, esencial para alcanzar nuestros objetivos. La autoeficacia hace referencia a las creencias que tiene una persona sobre sus capacidades para poder hacer frente a las diferentes situaciones. Está directamente relacionada con la forma que tiene para abordar los desafíos y las metas.

Según el psicólogo Albert Bandura, el sentido de la autoeficacia es importante para el propio aprendizaje social. Según este autor, la autoeficacia es la creencia que tienen las personas de que pueden influenciar en los acontecimientos de sus propias vidas.

La autoeficacia está relacionada con la creencia de la persona sobre su propia capacidad para resolver problemas, alcanzar metas, completar tareas y lograr aquello que se propone.

El concepto de autoeficacia tiene una influencia en cómo nos comportamos, está directamente relacionada con nuestra motivación que nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos.

¿Cómo saber si tengo una autoeficacia alta o baja?

He confeccionado unas preguntas que te pueden ayudar a saber en qué punto te encuentras con tu concepto de autoeficacia.

  • ¿Crees que eres una persona que le hace frente a las dificultades?
  • ¿Te resulta difícil hacer cambios en tu vida cuando se trata de alcanzar ambiciones?
  • ¿Confías en ti misma para hacer frente a tus objetivos?
  • ¿Eres constante en lo que te propones?
  • ¿Cuándo fracasas ante un proyecto no te rindes y buscas soluciones?
  • ¿Eres capaz de mantener la calma cuando las cosas no salen según lo planeado?
  • ¿Tiendes a dejar para el final tus objetivos y ambiciones?

Si has contestado afirmativamente a la mayoría de estas preguntas significa que tienes una autoeficacia alta pero sí has dudado o has dicho no, significaría que tienes un concepto de autoeficacia baja. Esto no significa que no puedas hacer nada para desarrollar la consciencia de tus propios talentos y habilidades.

Los éxitos construyen una sólida creencia en la eficacia personal de uno. Los fallos la socavan, especialmente si los fallos ocurren antes de que se establezca firmemente un sentido de eficacia”.

(Albert Bandura)

Autoconocimiento

Cada persona a lo largo de su historia va adquiriendo información real y genuina sobre sí misma que incluye estados emocionales, rasgos de personalidad, tipo de relaciones, patrones de pensamientos y de comportamiento, opiniones, valores, necesidades, deseos, metas, preferencias e identidad social. Además, es consciente de su historia vital, su impacto y consecuencia que tiene en su vida. Todo ello en su conjunto lo podemos llamar autoconocimiento.

En otras palabras, el autoconocimiento es el resultado de procesos personales, sociales y de autorreflexión.

Según la psiquiatra D. Schaffner (2020) hay al menos cinco razones por las que el autoconocimiento es esencial para el crecimiento personal y psicológico de las personas:

1.- Satisface el deseo de aprender y dar sentido a las experiencias,

2.- Evita la discordia entre las percepciones de uno mismo y las percepciones que los demás tienen de nosotros.

3.- Nos distancia de los caprichos irracionales de nuestro inconsciente.

4.- Facilita respuestas proactivas en lugar de reactivas.

5.- Es el primer paso para el cambio positivo.

En definitiva, el autoconocimiento es esencial y vital para tener una mayor compresión de nosotros mismos. Con el fin, de tener un punto de partida para hacer cambios y desarrollar aquellas áreas que veamos necesario superar, así como ser más conscientes de nuestras fortalezas. El autoconocimiento nos va a permitir saber lo que se te da bien y al mismo tiempo reconocer aquello en lo que te queda por aprender.

Las personas vemos lo que podemos y es que vivimos y actuamos en piloto automático. Muchas personas operan sobre la base de creencias irracionales y limitantes dejándose llevar por ideas rígidas que les ocasionan grande dosis de sufrimiento. Tener autoconocimiento nos ayuda a tener una mayor perspectiva de nosotros y adentrarnos en el mundo del desarrollo personal.

¿Cómo se forma la autoestima?: las raíces de la autoestima

La formación de la autoestima se desarrolla a lo largo de la vida. Tiene comienzo en la infancia y progresivamente se suceden las diversas etapas del desarrollo que hacen que la persona tenga un concepto del yo y de autoestima. Cada etapa aporta una información esencial como puede ser impresiones, sentimientos, creencias, experiencias vitales que se van transformando en un sentimiento generalizado de valía o de incapacidad.

No cabe la menor duda que los orígenes de la autoestima están en las raíces profundas de la infancia y la relación con nuestras figuras de apego. Son justamente ellas, nuestras figuras de apego, quienes deberían sentar las bases para tener una actitud de confianza frente a nosotros mismos y actuar con seguridad frente a terceros. Nos ayudarán a ser flexibles y abiertos, valorar a los demás y aceptarnos como son; nos enseñarán a ser capaces de ser autónomos en las decisiones, tener una comunicación clara con nuestros sentimientos y cómo no, a tener una actitud empática para poder conectar con las necesidades del entorno, asumir responsabilidades y ser optimistas en el día a día.

Esto a priori parece algo sencillo, pero no lo es. Nuestras figuras de apego, normalmente la madre y el padre, necesitan ser estables, conocerse, estar seguros de sí para poder comprender las necesidades de un bebe recién nacido que depende absolutamente de su entorno para poder hacerle frente a la vida. Cuando un bebe llora es porque tiene una necesidad. El bebe depende del adulto para satisfacer cuestiones básicas que le van a ir proporcionado una estructura del yo. Si el adulto es consciente de cual es el malestar y que le hace falta y se lo proporciona de un modo apropiado el bebe crecerá con una buena autoestima, pero si por el contrario el adulto actúa de forma incorrecta para regular las necesidades el bebe sentirá malestar e inseguridad.

Diferentes investigadores entre ellos Coopersmith (1996) han señalado que la formación de la autoestima se inicia a los seis meses del nacimiento, cuando el bebe comienza a distinguir su cuerpo como un todo absoluto diferente del ambiente que lo rodea: a través de la experiencia y las exploraciones de su entorno y de las personas que están cerca de él.

El poder de la educación en la autoestima

No cabe la menor duda que es todo un reto por parte de los centros, maestros y profesores, educar a las nuevas generaciones para que puedan adquirir la autoestima necesaria que les conviertan en hombres y mujeres satisfechos consigo mismos.

La labor desde el ámbito educativo de nuestros hijos e hijas es incuestionable: que sean capaces de desarrollar un pensamiento crítico en su aprendizaje, inculcarle la idea de que sí pueden y son capaces, enfatizar las actitudes como la curiosidad y la deducción, estimularlos para relacionarse con sus iguales, enseñarles con el ejemplo de personas a amarse a sí mismos, a la familia, a los amigos y las amigas, a la naturaleza y a la sociedad.

Además, se sabe que la promoción de una autoestima sana en la infancia facilitará el proceso de aprendizaje del alumnado ya que permite que se sienta seguro de sí mismo, que se sienta competente, valioso, que se pueda enfrentar a los diferentes desafíos que supone el aprendizaje como pueden ser las exigencias y la frustración de la materia más complicada.   Por el contrario, cuando el alumnado tiene baja autoestima suelen dudar más de sí mismos, toleran poco la frustración, no son constantes y se muestran muy tímidamente ante las dudas e incluso pueden tener conductas desafiantes y agresivas.

El Efecto Rosenthal o Pigmalión

El psicólogo Robert Rosenthal, a raíz de unos experimentos que llevó a cabo en 1965 utilizó el término “Efecto Pigmalión” para referirse al fenómeno según el cual las expectativas y creencias que una persona tiene sobre otra influyen en el rendimiento de la segunda.

La sola expectativa que el maestro, o los mismos padres, tienen de un niño es suficiente para mejorar o empeorar el rendimiento del menor.

Durante los primeros años de vida los niños desarrollan el sentido de identidad y autoconcepto, recibiendo constantes mensajes sobre su valía de figuras de autoridad: padres y maestros. Estos mensajes pueden ser tanto positivos como negativos y crean una etiqueta que orienta el autoconcepto y finalmente la autoestima del menor en un sentido o en otro.

Tanto las expectativas que han tenido de nosotros, como las que nosotros tengamos de nuestros hijos van a marcar tanto el rendimiento como la autoestima. ¿Podemos recordar qué mensajes nos enviaron en nuestra infancia y cómo nos hicieron sentir?

Enviar mensajes positivos pero realistas, contribuyen a la larga a una autoestima sana. ¿Somos conscientes de que mensajes de valía enviamos a las personas de nuestro entorno? ¿Y qué mensajes nos enviamos a nosotros mismos en el día a día?

En definitiva, las expectativas positivas del profesor tienen un espectacular efecto transformador en el rendimiento y en la capacidad que llega a pensar el alumno que posee.

La importancia de la autoestima y las necesidades

Abranham Maslow, psicólogo humanista americano, dedicó gran parte de su vida a la investigación de aquellos factores  que hacían que las personas fueran más felices. Estaba especialmente interesado en las necesidades instintivas (fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento)  y el desarrollo del ser (autorrealización). Para él, el ser humano tiene un deseo innato para autorrealizarse y para conseguir aquello que desea.

Desarrolló la famosa pirámide de Maslow que está formada por cinco niveles de necesidades. Siendo las necesidades del ser las más importantes para el crecimiento personal. Es decir, las necesidades de crecimiento no surgen por la falta de algo sino del deseo de crecer y desarrollarse como persona.

Maslow afirmó que las personas estamos motivadas para lograr satisfacer ciertas necesidades y algunas de ellas tienen prioridad sobre las demás.

1.- Necesidades básica o fisiológicas:

Son las relacionadas con las necesidades más básicas de todo ser humano para mantenerse con vida: Respirar, alimentarse, beber agua, sueño, sexo…

Si estas necesidades no se satisfacen, el cuerpo humano no puede funcionar de manera óptima. Según Maslow, consideró que las necesidades fisiológicas eran las más importantes ya que todas las demás necesidades se vuelven secundarias hasta que estas necesidades se cubran.

2.- Necesidades de seguridad:

Una vez que las necesidades fisiológicas están cubiertas, las siguientes en orden son la necesidad de seguridad y protección que se vuelven más importantes.

Las personas necesitan experimentar orden, preveer las situaciones y control en sus vidas. Éstas necesidades pueden estar satisfechas desde el ámbito de la familia y de la sociedad como puede ser en el caso de las empresas, las escuelas…

3.- Necesidad de amor y pertenencia

Una vez satisfechas las necesidades fisiológicas de seguridad, el tercer nivel de necesidades humanas es el social e implica la implementación de sentimientos de pertenencia. La pertenencia está relacionada con la necesidad emocional del ser humano a establecer vínculos, conexión y ser parte del grupo. Este nivel impulsa a las personas también a buscar el amor romántico.

4.- Necesidades de estima

Está formado por la autoestima, la realización y el respeto. Marlow clasificó las necesidades de estima en dos categorías:

  • La primera formada por la estima por uno mismo a través de la dignidad, los logros, el dominio de habilidades e independencia;
  • La segunda formada por el deseo de reputación o respeto de los demás como por ejemplo puede ser el estatus o los privilegios.

5.- Necesidades de autorrealización

Están en lo más alto de la jerarquía de Maslow y se refieren a la realización del potencial de la persona, la realización, la búsqueda del crecimiento y desarrollo personal. Para Maslow, esta última necesidad es el deseo de lograr todo lo que uno puede y de convertirse en la mejor versión de sí misma: un padre puede convertirse en un padre ideal, un escritor puede desarrollar su creatividad…una pareja desea ser la pareja perfecta para su amada…

“Es muy cierto que el hombre vive solo de pan, cuando no hay pan. Pero, ¿qué sucede con los deseos del hombre cuando hay pan en abundancia y cuando su vientre está crónicamente lleno?

De inmediato surgen otras necesidades (“superiores”) y estás, más que los apetitos fisiológicos, dominan el organismo. Y cuando éstos, a su vez, se satisfacen, de nuevo surgen necesidades nuevas (y “superiores”) y así sucesivamente. Esto es lo que queremos decir al decir que las necesidades humanas básica están organizadas en una jerarquía de prepotencia relativa” (Maslow, 1943, p.375)

Tipos de autoestima

Se podría clasificar la autoestima en tres tipos diferentes:

  • Autoestima sana
  • Baja autoestima
  • Autoestima inflada.

Autoestima sana

Cuando una persona tiene una autoestima sana tiene amor propio, se acepta y se valora. Es objetiva con su vida y con los demás. Confía en sus posibilidades y se enfrenta a las adversidades.

Aquí tienes algunas de las características más importantes cultiva una persona con una autoestima sana.

1.- Se siente bien consigo misma, se encuentra segura de sí misma.

2.- No teme hablar con otras personas, se siente segura cuando está en grupo.

3.- Desarrolla sus habilidades y su potencial.

4.- Es capaz de expresar sus propias emociones y de empatizar con el entorno.

5.- Se involucra en actividades nuevas y que le proyectan profesionalmente.

6.- Defiende sus posturas ante las demás personas.

7.- Reconoce sus errores cuando se ha equivocado.

8.- Se acepta incondicionalmente independientemente de sus limitaciones o logros.

9.- Es consciente de sus fortalezas y cualidades así como sus defectos y debilidades.

10.- Atiende y cuida sus necesidades físicas y psicológicas: la salud, el bienestar emocional y el desarrollo personal.

11.- Organiza su día a día.

12.- Ante las dificultades tiende a centrarse en la búsqueda de soluciones.

Baja autoestima

Afecta a todas las áreas de la vida de la personas, ya que la inseguridad y la indecisión son una máxima en el día a día.

En el video que te presento abajo podrás acceder a un pequeño test para determinar si tienes una autoestima sana o una autoestima baja. Además, podrás tener acceso a un ejercicio que te va ayudar a mejorarla.

De qué se alimenta la baja autoestima

La baja autoestima se alimenta de cuatro elementos que suelen ser constantes en la vida de la persona que la padece y que además la limita.

1.- Se alimenta de pensamientos negativos y de la autocrítica destructiva.

2.- Se alimenta del miedo a ser rechazada adentrándose la persona en una dinámica de complacencia al entorno.

3.- Se alimenta de las dudas y la inseguridad ante cualquier decisión por pequeña que sea.

4.- Se alimenta del miedo al fracaso y a que los demás piensen sobre sus acciones.

Autoestima inflada

Es común que todos hayamos conocido personas que necesitan constantemente ir diciendo lo buenos que son y lo bien que les va. Esto podría indicar que tienen una buena autoestima, pero el hecho es que su conducta refleja lo contrario. Estamos hablando de personas con una autoestima inflada o sobreestimada, que necesitan reafirmarse continuamente y buscan el reconocimiento de los demás. Pueden llegar a ser prepotentes.

Las personas con una autoestima inflada piensan que son mejores que los demás. Tienden a ser tremendamente competitivos, estar por encima de los otros. No escuchan, ni aceptan críticas acerca de su persona.

No son capaces de asumir sus errores y están constantemente culpando a los demás. Además, tienden a infravalorar a las personas cercanas, adoptando comportamientos hostiles hacia ellos. La necesidad de tener la razón en todas las discusiones es una constante en sus relaciones con el entorno.

Tengamos presente que las personas con una buena autoestima no tienen que demostrar nada a nadie. Forma parte de su autenticidad.

Las personas que gozan de una buena autoestima, se sienten seguras de sí mismas. Es una seguridad que nace de su interior y no depende de otras personas, ni de su aspecto físico ni de sus éxitos. Si es verdad que todo esto tiene su influencia, pero no es para nada determinante.

3 Ejercicios para mejorar la autoestima

Hay muchos ejercicios para comenzar a trabajar la autoestima. Mi recomendación principal es que te dediques a diario un tiempo para pensar, reflexionar y que puedas tener contacto con todos los aspectos de tu día: pensamientos, sentimientos, aprendizajes…así podrás tener un mayor conocimiento de ti.

Aquí te dejo algunos ejercicios de utilidad:

Fomenta tu autoconocimiento

Para poder cambiar tienes que tomar contacto con aquello que no va bien con el fin de mejorarlo. Te sugiero que hagas el ejercicio de la rueda de la vida. Aquí abajo te dejo el enlace para que lo puedas descargar.

Además puedes comenzar a contestar las siguientes preguntas para reflexionar.

1.- Describe dos situaciones o acciones donde te percibes con baja autoestima.

2.- ¿Qué sueles pensar en esos momentos? ¿Qué sueles hacer? ¿Qué emociones aparecen?

3.- ¿Hasta qué punto tu autoestima te afecta en lo que haces?

Adiestrando tu mente a lo positivo

Con mucha frecuencia estamos enfrascados sólo en aquellas cosas que no hacemos o que no conseguimos. Este ejercicios consiste en adiestrarnos en lo que nos hace sentir realmente como somos. Consiste en lo siguiente:

1.- Piensa en algunos adjetivos que te hagan sentir a gusto, satisfecha, plena…Se trata de palabras que sientas que resuenan contigo, que te hacen sentir diferentes como por ejemplo: organizada, proactiva, exitosa, atractiva, enérgica, ingeniosa, leal, segura, optimista….

2.- Escríbelas en una lista.

3.- Ten cerca esa lista, en algún lugar donde la puedas ver todos los días, varías veces. Incluso puedes poner en el móvil una alerta para que te salga una palabra cada día.

4.- Cada vez que la veas, escoge uno de los adjetivos que prefieras y repite esto en voz alta: “Gracias por hacerme (dices el adjetivo elegido). Puedes dirigirte a quién tu creas que te haya favorecido: Dios, el universo, la naturaleza, la energía…

Repítelo sintiendo lo que estás diciendo: “Gracias a la vida por crearme con la capacidad de transmitir y ser generosa con mi entorno”

Fíngelo hasta que se haga real

¿Sabes que la mente no distingue entre lo real y lo imaginario? ¿Cuántas veces te has imaginado o has tenido pensamientos anticipatorios sobre alguna situación que has vivido como real pero sin embargo nunca se ha cumplido?

Hay una expresión en español que lo describe muy “se cree hasta sus propias mentiras...” y curiosamente hay otro en inglés “fake it until you make it” que significa algo así como “fíngelo hasta que se convierta en realidad”

Y es que nuestra mente es tremendamente poderosa. Así que vamos a comenzar a utilizar afirmaciones, escríbelas, cuélgalas en un lugar visible y repítelas todos los días hasta que la sientas reales.

Mi querida lectora que has llegado hasta aquí, quiero felicitarte por finalizar esta guía. He intentado condensar lo más importante y esencial sobre este asunto para que te pueda ayudar en el conocimiento y mejora de tu autoestima. Aunque ahora, lo cierto es que te toca a ti ponerte en acción. Me tienes a tu disposición, puedo ayudarte en tu camino.

No te olvides que eres única. Te deseo que este camino que has comenzado te llene de sabiduría y de amor.

Paula Cañeque

Psicóloga

Paula Cañeque

Psicóloga y coach

Especializada en Autoestima, Ansiedad, Inteligencia emocional, Pareja, Sexóloga y Dependencia Emocional.

Creadora del Programa Habla con Paula

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