Mediación Familiar

El concepto tradicional de matrimonio se ha resquebrajado y ha dado paso a un matrimonio moderno basado en la relación voluntaria entre dos personas en igualdad de condiciones, no protegido por ninguna cosa que no sea una relación voluntaria.  La comunicación, la intimidad y la satisfacción emocional se han convertido en la razón para establecer el vínculo y el motivo principal para legitimar su continuación.  Cuando una pareja toma la decisión de divorciarse, supone para está unos de los momentos más difíciles que debe afrontar, siendo con frecuencia una experiencia dolorosa y conflictiva.

Las separaciones y los divorcios tienen una carga de sufrimiento muy grande, frustración, castigo, abandono, miedo, ansiedad, depresión…los conflictos y desacuerdos que surgen durante el proceso de ruptura de la pareja contienen tanto aspectos emocionales y afectivos, como aspectos legales y económicos, todos los cuales deben ser contemplados para una adecuada solución (F. Romero, 2002).  La cultura ganador/perdedor prima en los escenarios de los conflictos y, en el caso de la separación y el divorcio , hace que el sistema legal, a través de los abogados, sea habitualmente la primera puesta de entrada para la solución, consolidándose las diferencias entre quienes han de continuar relacionándose como padres(F. Romero, 2002).

La Mediación Familiar se entiende como un espacio que proporciona a la familia el medio, en donde puede tener cabida todos aquellos temas sobre los que sus miembros deben tomar decisiones, tengan o no tengan relevancia legal (custodia, visitas, régimen económico…)  integrando de forma armónica tales decisiones y las emociones asociadas a éstas.

La ley 15/2003, de 8 de abril de mediación familiar del Gobierno de Canarias dice textualmente:
“La mediación familiar supone, pues, una fórmula para resolver conflictos familiares, recomponiendo la propia familia desde dentro, en un clima de cooperación y respeto mutuo; para este fin, los miembros de la familia en conflicto solicitan y aceptan la intervención confidencial de una tercera persona ajena, neutral y cualificada, denominada mediador, que trabajará con y para la consecución de un acuerdo justo, duradero y aceptable para los familiares en conflicto, en el sentido de mantener las responsabilidades de cada miembro de la familia, y especialmente con los más dignos de protección, cuales son los hijos”

Paula Cañeque- Psicóloga

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