Manzanas y adicciones

manzanas y adicciones

Manzanas y adicciones es una pequeña historia sobre una actriz. Cuentan sobre la actriz Tallulah Bankhead, que un doctor le recomendó para superar su alcoholismo que tomara una manzana cada vez que sintiera la necesidad de tomar una copa, a lo que Tallulah respondió: “¡Pero doctor!, ¿sesenta manzanas al día?”.
Dejar una adicción no es fácil, sesenta manzanas al día son muchas manzanas, pero sin ánimo de frivolidad sobre este tema, me gustaría decir, repetir y hasta gritar lo que tantas veces se ha dicho, repetido y hasta gritado sobre el mundo de las drogas: es fácil entrar pero difícil salir.

Debemos tener presente que nuestro cuerpo es un laboratorio de drogas donde sólo en nuestro cerebro se crean miles de fórmulas magistrales en un segundo. Recibimos una llamada por teléfono, es una buena noticia, hemos conseguido el trabajo que solicitamos. En un instante nuestro cerebro comienza a producir sustancias que nos harán saltar de felicidad. Nos encontramos con un amigo, nos da una mala noticia. Nos entristecemos, lloramos. Todo en un instante. Salimos a la calle y brilla el sol, el cielo está despejado y una sensación de bienestar se apodera de nosotros. Vemos un reportaje en televisión sobre el alzhéimer, nos entristecemos. Nuestro laboratorio interno está trabajando. Siempre segregando sustancias y, siempre que nuestro organismo funcione bien, terminará buscando volver a una situación de equilibrio.

Con el consumo de drogas el desajuste está asegurado.  Un consumidor de heroína expresó así su experiencia: … tu sentido de la vista se vuelve más agudo y pierdes la noción de las dimensiones que te rodean, lo cual te produce una sensación de incorporeidad demasiado satisfactoria… es como formar parte del éter. Pero a partir de aquí se inicia un proceso que genera una reacción contraría y muy fuerte, con lo que volvemos a hacer uso de la sustancia para salir de la situación en que nos encontramos, y a medida que se repite el proceso, en el resultado se va creando un déficit con respecto al placer que obteníamos inicialmente, y necesitamos consumir con más frecuencia para alcanzar cada vez con más dificultad el estado de bienestar inicial, hasta que finalmente todo se viene abajo, y el pequeño laboratorio que es nuestro cuerpo se ve desbordado y finalmente se hunde, es por eso que sesenta manzanas diarias son demasiadas manzanas.

Es curioso, todo proceso de rehabilitación debe comenzar por reconocer que tenemos un problema, y digo curioso, porque cuando nos perdemos en el mundo de las adicciones es porque inicialmente ya teníamos un problema, con lo cual finalmente tenemos que enfrentarnos a aquello de lo que huíamos, pero ahora desde una situación más desfavorable: cargando una adicción. Por todo ello es por lo que desde aquí quiero dejar constancia que debemos reflexionar, ser sinceros y críticos con nosotros mismos, analizarnos, reconocer nuestros problemas y hacerles frente, porque como en las películas… el que huye termina con un tiro en la espalda.

Paula Cañeque -Psicóloga

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