La expectativa imposible: la perfección

Con gran frecuencia escucho entrevistas a artistas escritores o personas famosas  que destacan la perfección como una de sus virtudes.  Utilizan el concepto de perfección como sinónimo de excelencia y de eficacia profesional. Y es que, son muchas las veces que escuchamos decir  “soy muy exigente conmigo mismo y con los demás” creyendo que el hecho de ser exigentes o perfeccionista los va a conducir a la excelencia, pero en realidad eso es perversa mentira, una falsa creencia que les hace caer en un gran error. Si analizamos más profundamente el concepto nos daremos cuanta de que la perfección no deja de ser una creencia que se mantiene de forma rígida e inflexible de cómo debería de ser uno y los demás: “Debo de hacer las cosas bien para merecer la aprobación y el afecto de los demás”, “No debo cometer errores”, “ Tengo que gustar a todo el mundo”, “ La vida debería de ser fácil”, “ No debería sentir emociones negativas como la rabia, la tristeza, el miedo”.

El perfeccionismo consiste en la creencia de que se puede y se debe alcanzar la perfección. Una perfección que no deja de ser una exigencia hacia uno mismo y una autocrítica constante que no tiene limites.  Además, conduce a vivir pensando en lo negativo: “ No debería haber dicho tal cosa”, ¿cómo actué así?, No tendría que haber hecho esto”.

Una persona perfeccionista o muy exigente  tiene estas características:

1.-  Su manera de pensar es negativa y rígida en su manera de hacer las cosas: tiende a interpretar las cosas con pensamientos  de todo o nada,  para ella no hay puntos intermedios:  blanco o negro, feo o guapo, perfecto e imperfecto.  Suele hacer juicios categóricos y se atribuye significados extremos y absolutistas.

2.- Suele proponerse para sus objetivos tiempos inalcanzables. Sus objetivos son imposibles y elevados, viven con una excesiva preocupación por no conseguir sus objetivos a tiempo. De esta manera, viven en una constante frustración, porque nunca logran llegar a la meta y cuando llegan no están completamente satisfechas.

3.-  Son muy críticas consigo mismas y con los demás. Suelen tener baja tolerancia a  los errores propios y ajenos.  Basan su autoestima en sus logros, si logra algo se siente bien y si no lo alcanzan se sienten mal por que su autoestima está relacionada con la capacidad de producir cosas.

4.- Viven una insatisfacción constante. De alguna manera sienten que aunque han hecho las cosas bien, podría haberlas hecho un poco mejor. Nunca tienen paz y no disfrutan de nada.

5.- Se encuentran en ocasiones paralizados. Por ejemplo, cuando la persona no puede comenzar un trabajo hasta decidir la manera correcta de hacerlo o que nunca se atreven a correr riesgos por temor a equivocarse inhibiendo de esta manera la conducta.

Si te encuentras representada,  toma las riendas de tu vida y comienza a cambiar. Busca ayuda profesional para superar de esta manera tus ataduras.

Paula Cañeque- Psicóloga

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